Treixadura, Godello y Loureira

Treixadura

Es la variedad blanca que predomina en los viñedos del Ribeiro, muy adecuada para la zona ya que es una variedad de brotación y maduración tardía. Predomina su cultivo tanto en valles como en laderas bien orientadas ya que es sensible a la altitud, por lo que a mayor altitud y menor temperatura, su maduración se ve afectada hasta el punto de no completarse adecuadamente. Presenta fuerte vigor y fertilidad media. Esta variedad de vid es poco resistente a la sequía y necesita terrenos cálidos. Los vinos que produce, por lo general son aromáticos, finos y elegantes, con recuerdos a frutas, delicadas notas florales y toques balsámicos. Alcanzan fácilmente los 12-13.5º alcohólicos, que se compensan con su acidez total entre 5.5 y 7 gramos por litro expresada en ácido tartárico, lo que hace que resulten frescos, equilibrados y sabrosos. La mezcla entre las distintas variedades autóctonas, consigue unos vinos armónicos y equilibrados desde el viñedo, vinos diferentes, singulares y únicos que suelen tener una buena y positiva evolución en el tiempo.

Godello

Está considerada la tercera variedad blanca autóctona de mayor representación en la zona; esta variedad es muy completa con un gran aporte a la fase gustativa de los vinos del Ribeiro, por ello suele utilizarse a modo complemento e incluso como base de la mezcla. Por lo general es la primera que se vendimia debido a su brotación muy precoz (es sensible a las heladas tardías) y ciclo de maduración corto. Tiene un fuerte vigor y una buena fertilidad. Normalmente el terreno cálido es el más propicio para su plantación, además tolera bien la falta de agua y es muy sensible al golpe de sol. Los vinos que produce no son muy expresivos olfativamente hablando, no obstante las sensaciones en boca son amplias y sabrosas. Alcanza fácilmente los 14º alcohólicos y conserva una buena acidez que ronda los 6 gramos por litro expresada en ácido tartárico, cuyo resultado son mostos muy equilibrados que aportan potencia gustativa a las mezclas en las que participan. Las bodegas suelen utilizarla como complementaria ya que aporta volumen, grasa y untuosidad al conjunto.

Loureira

Es la cuarta variedad blanca autóctona de mayor representación en la zona, usada como complemento por su aportación en intensidad y aromas, destacando notas florales, cítricas, especiadas y balsámicas, aunque su aporte en boca es más bien pobre. Es una variedad vigorosa de porte semierguido, de brotación muy precoz y ciclo de maduración largo. Su vigor y su fertilidad es media. Prefiere los suelos sueltos y resiste bien la falta de agua. Los vinos que produce son muy aromáticos y las sensaciones en boca son sencillas y de poco volumen, sin embargo tiene un buen potencial en acidez que ronda los 6 u 8 gramos por litro de acidez total expresada en ácido tartárico, y una participación importante del ácido málico. Su contenido alcohólico alcanza como media el 11% por volúmen. Los vinos que produce son intensos en aromas, y les aporta frescor y ligereza. Generalmente las bodegas del Ribeiro la usan siempre como complementaria y no suele exceder del 10-15% del conjunto.

Mencia, Brancellado y Caiño

Mencía

Variedad cultivada principalmente en el noroeste de España, en el Ribeiro resulta una variedad bastante completa sobre todo para la elaboración de vinos jóvenes, con paso amable e intensos aromas primarios. Es una variedad de brotación temprana y de ciclo corto por lo que madura con facilidad (es sensible a las heladas tardías). Presenta una variedad de fertilidad y productividad alta. Su cultivo es apto para localizaciones de maduración tardía. Su porte es semierguido. Los vinos monovarietales que produce son finos, elegantes y afrutados que nos recuerdan principalmente a pequeños frutos del bosque rojos y negros. Puede alcanzar altas graduaciones que rondan los 12-14º alcohólicos y normalmente constan de una acidez total ligera de 4 a 4,5 gramos por litro expresada en ácido tartárico, resultando unos vinos jóvenes algo golosos y de paso fácil. En las bodegas del Ribeiro suelen mezclar esta variedad con otras autóctonas de mayor potencial en taninos hidrolizables y acidez que le proporcionan una buena estructura y una mayor y mejor evolución en el tiempo.

Brancellao

Considerada la tercera variedad tinta autóctona del Ribeiro de mayor representación en la zona, posee una buena expresión aromática y aporta suavidad y buen paso de boca aunque es escaso su aporte de taninos hidrolizables. Se utiliza como variedad complementaria aportando entre otros complejidad en aromas y grasa. Es una variedad de producción media, de porte semierguido y horizontal. Con facilidad para alcanzar la maduración, su ciclo es algo largo y maduración media. Sus propicias aptitudes para la maduración, permiten la obtención de mostos con un alto contenido en azúcares y una acidez media, cuyos resultados son la producción de vinos aromáticos, con cuerpo, grasos y de poca estructura. Las bodegas de la zona suelen utilizar esta variedad como complementaria, mezclándola con otras variedades de mayor contenido en taninos hidrolizables, ya que aporta complejidad aromática donde destacan los olores a frutos rojos y el equilibrio de sabor, potenciando la adherencia y viscosidad del vino, así como el volumen y grasa del conjunto.

Caiño

Esta es una de las variedades tintas autóctonas más típicas del Ribeiro y la segunda en producción. Destaca su gran potencial aromático que al utilizarse como complementaria, aporta a los vinos complejidad e intensidad en aromas. Es una variedad de porte horizontal, resistente a la sequía y de buena adaptación a terrenos poco fértiles (pero ricos en potasio). Su época de brotación es precoz y la de maduración es media-tardía, obteniéndose un ciclo algo largo. Admite podas cortas y necesita buena insolación aunque no directa al racimo porque es sensible al golpe de sol. El contenido alcohólico ronda el 12% por volúmen y una acidez entorno a 6 gramos por litro expresada en ácido tartárico. Los vinos que se producen son alegres, muy aromáticos, frescos y de estructura media. Al utilizarse como complementaria, la mezcla con otras variedades de mayor estructura, proporciona vinos jóvenes muy interesantes con aromas intensos, afrutados y florales, de paso amable y fresco.